¿Miedo al amor?

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Desde hace algún tiempo he venido conversando con diferentes personas acerca de sus relaciones amorosas, de su percepción del amor y de cómo las estamos construyendo en este siglo XXI.

Los que hemos tenido la oportunidad de conversar con personas de otros países y de otras culturas acerca del amor nos hemos dado cuenta de que hay cosas que no cambian, que en definitiva como seres humanos tenemos similitudes interesantes acerca de cómo percibimos el mundo, en especial me ha ocurrido con mujeres.

Resulta que hoy los jóvenes estamos perdiendo la fe en el amor, en la posibilidad de encontrar esa persona para toda la vida, y así como las cosas materiales se han vuelto desechables, lastimosamente las relaciones también; no soportamos la idea de estar solos y por ello nos metemos en aventuras peligrosas, que de antemano no tienen pies ni cabeza, pero que pensamos que van a llenar un vacío, y que va, quedamos peor que antes.

Nosotros mismos estamos propiciando esta plasticidad en las relaciones, no nos damos la oportunidad de esperar, de reflexionar, de conocer mejor a la persona en cuestión, y lo peor es que nuestro sexto sentido (en el caso de las mujeres) nos lo dice, pero no le queremos creer y terminamos heridas y repitiendo las mismas tontadas cada vez.

Entonces, hago un llamado para creer en el amor, en el verdadero amor, a no desfallecer y a ser pacientes. Hoy tenemos la desventaja o ventaja de tener mucha información, de querer hacer más cosas, viajar, descubrir y seguir conociendo, pero esto nos lleva a olvidar lo importante, de solo vivir el momento y de perder el rumbo, y cuál es el rumbo? el de cada uno, pero ese que hará plena nuestra vida, ese rumbo que entrados en años nos dirá si fue bueno o no, si hicimos las elecciones correctas y si lo que estamos haciendo hoy es lo correcto.

Hace unos días viendo una predicación de Natalia Nieto saque algunos puntos muy importantes que te pueden ayudar a reflexionar si te encuentras en una relación peligrosa, de esas que parecen un cuento de hadas y terminan siendo uno de terror:

  1. Relaciones a escondidas: Les suena algo, les ha pasado que prefieren no contarle a sus allegados que están saliendo con alguien?
  2. Las de dependencia emocional: Estás son peligrosas porque demuestran la carencia afectiva que de pequeños no recibimos y de grandes venimos a buscar en la pareja o la otra persona.
  3. Las que son como Romeo y Julieta: Esas de rebeldía y oposición, esas que no aprueba ni su mejor amigo, esas que quieren vencer al mundo.
  4. En las que no hay respeto: Terrible, nunca debemos permitir que esto suceda en una relación.
  5. Amistades cercanas con hombres y mujeres cercanos: Ojo con esta. Si usted es muy meloso/a con sus compañeros en el trabajo o en su espacio social, puede dar a entender otra cosa o caer bajo poniendo en juego su propia relación de noviazgo o matrimonio.
  6. Un clavo saca otro clavo: Tenaz. En esta se autoengaña usted y afecta al otro.
  7. Noviazgo en yugo desigual: Esto no es más que tener creencias espirituales diferentes al otro, por tanto a largo plazo lo más probable es que no funcione por más amor que se prediquen.

Seguro ustedes podrán identificar otras situaciones, pero mi intensión es que lo piensen, se lo pregunten y si están en alguna relación peligrosa se llenen de fuerza y coraje para salir corriendo de allí.

Hablando como mujer, nosotras merecemos a un hombre al que le interesemos, que nos busque, que nos vea, nos valore, ese hombre para el que nosotras seamos el mundo entero y no haya nadie más ni en mente ni en cuerpo.

Si hablo como mujer, pero desde la posición de hombre, también sé que hay muchos que dicen no encontrar a la mujer adecuada, esa mujer que los entienda, que los valore por lo que son o que simplemente encaje con ellos, con su mundo y con todas sus cosas buenas y malas.

Sé que no es fácil que dos mundos, costumbres, formas de ser y de actuar se entiendan, pero allí está la clave, la fe, la confianza en que sí es posible.

Por tanto, se los digo desde mi experiencia, desde mi punto de vista y desde el de muchas personas con las cuales he intercambiado ideas: estamos con miedo de fallar y que nos fallen, de no encontrar a ese alguien, aunque claro, también sé que son muchos los que ya decidieron que no quieren ni pareja ni hijos y lo respeto completamente, pero para los que sí tenemos la esperanza de encontrar a la “media naranja” por favor no nos rindamos, tengamos paciencia, trabajemos mientras en nuestro propio desarrollo personal y profesional y confiemos en que tarde que temprano Dios o el universo nos compensarán con lo mejor de lo mejor.

Por último, les dejo unos links para que en un rato libre indaguen y me cuenten qué tal les parece.

Mis mejores deseos y éxito en esa espera productiva.

Relaciones peligrosas

Un viaje a la vida

#Cerofilofobia

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